La imagen muestra los robustos muros de piedra de la Iglesia de Sant Miquel de Balansat, SANT MIQUEL DE BALASANT

Esa imponente estructura que parece un castillo es, en realidad, uno de los mejores ejemplos de las iglesias fortificadas de las Islas Baleares. Muros de defensa: Su aspecto austero, con gruesos e inclinados muros de mampostería, se diseñó específicamente en el siglo XIV para servir como refugio y fortaleza para los habitantes de la zona ante los constantes ataques de los piratas berberiscos. Ventanas saeteras: Los huecos o aberturas circulares visibles en la piedra no solo daban un poco de luz al interior, sino que cumplían una función militar estricta, permitiendo a los defensores avistar al enemigo y disparar armas o flechas de forma protegida. Evolución arquitectónica: Aunque originalmente consistía en una única nave de estilo sobrio, con el paso de los siglos se le fueron añadiendo capillas laterales (como las de Benirràs y Rubió en el siglo XVI) y otros elementos que hoy en día completan este peculiar conjunto monumental.
(20 de Abril de 2026)