El muro de
piedra rústica: A la izquierda se observa la imponente estructura de piedra marrón y cal. Estos muros tan gruesos, sobrios y sin apenas aberturas reflejan el origen histórico del templo como
iglesia-fortaleza. Durante los siglos XVI y XVII, no solo servía como centro religioso, sino también como
refugio defensivo clave para proteger a los habitantes del norte de la isla de los violentos ataques de los piratas berberiscos. La estructura blanca mediterránea: Adosada al muro de piedra destaca una construcción impecablemente encalada en blanco, rematada por una pequeña y sencilla
cruz negra en su parte superior. Cuenta con una
puerta de madera oscura en forma de
arco de medio punto que da acceso a una de las dependencias exteriores o
capillas del complejo parroquial.