Pinturas murales al fresco: Lo más llamativo de la
foto son las espectaculares decoraciones polícromas que adornan los
arcos. Corresponden a la
Capilla de Benirràs (añadida al templo original alrededor de 1690). Estas pinturas muestran intrincados motivos florales, geométricos y religiosos en tonos oscuros, rojizos y blancos, un tesoro pictórico barroco que fue restaurado y redescubierto en su totalidad hace unas décadas.
Arquitectura interior: Se aprecian las imponentes arcadas de
piedra cubiertas de cal y las
bóvedas características de estas
iglesias de origen
medieval. Al fondo, se abre paso la nave central de
color blanco inmaculado, rematada por pequeños vanos que dejan entrar luz natural.