Estoy seguro de que la Expo, pese a muchos, puede suponer una nueva oportunidad que no podemos dejar escapar. Es hora de trabajar unidos. Tenemos un objetivo que nos une. Que el nombre de Zaragoza, de Aragon y de España, sean universales, es nuestra responsabilidad. Lo único que me preocupa son las envidias que nos pueden desunir. Enhorabuena a las personas que iniciaron este proyecto, y a las que lo inaugurarán.