Antiguamente se llamaba de
San Lorenzo, como la
calle que se ve al fondo y que llega hasta la
plaza de la Magdalena. En esta plaza jugábamos a pitos y chapas y nos comprábamos las golosinas en una "abuelica" de las de canasta ambulante. Tambien repasábamos las lecciones antes de entrar al
colegio "Hermanos Maristas" y por ella cruzábamos para ir al callejón de Zaporta que no tenía salida y era ideal para las peleas entre chicos. En ese
edificio de enfrente estuvo la Sastreria Brun, padre de un compañero,
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