Ahora esta
calle se ve bonita. Cuando era pequeña, las
calles se iluminaban con una bombilla en alguna
esquina y aquí no llegaba la luz, para ir de la calle de La Solana a la
plaza era obligado pasar por aquí. Solo había oscuridad, y en alguna ocasión algún fantasma de carne y hueso con la piel pintada de fósforo que brillaba en la oscuridad, ¿os acordáis de los mixtos? Que sustos, C.