"En documentos, recogidos por la escritora francesa Cardaillac, podemos leer testimonios de este tipo, como el hecho de que en 1567 Lope Herrero, mulero de
Deza, era el que organizaba las
reuniones de moriscos en una
huerta, y mucho más tarde, en los años inmediatamente anteriores a la expulsión, un morisco aragonés, que periódicamente venía a Deza a vender sus peras, y se albergaba en
casa de otro morisco, el cual hacía habitualmente el viaje a la inversa, de Deza a Calatayud (el primero llevaba
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