La historia de los afiladores gallegos me trae a la memoria un chiste que viene a cuento (a ver si se anima un poco el foro que anda hoy un tanto decaído). No creo que lo haya enviado antes. Ah, sin ánimo de ofender, eh.
Resulta que por aquellas carreteras de antaño andaba una pareja de guardias civiles -como iban entonces- y ven venir a lo lejos a un afilador, al que paran con el ánimo de tomarle el pelo.
-Buenos días, buen hombre.
-Buenos días nos de Dios.
-Oiga, ¿es cierto que se pasan a ... (ver texto completo)
Resulta que por aquellas carreteras de antaño andaba una pareja de guardias civiles -como iban entonces- y ven venir a lo lejos a un afilador, al que paran con el ánimo de tomarle el pelo.
-Buenos días, buen hombre.
-Buenos días nos de Dios.
-Oiga, ¿es cierto que se pasan a ... (ver texto completo)
Tu chiste, García, me recuerda esta historia que me contó un jesuita hace muchos años:
Un afilador, gallego naturalmente, empujaba su rueda cubierto de sudor subiendo un puerto de las provincias vascongadas o del el Pais Vasco, como queráis. Arriba, tres mocetones, sentados a la sombra de un árbol observaban la escena.
-Mira, Pachi, un afilador. Y va cansado. Vamos a tomarle un poco el pelo.
Cuando el afilador corona el monte, se sienta para a descansar poniéndose a la sombra de otro árbol cercano.
El ... (ver texto completo)
Un afilador, gallego naturalmente, empujaba su rueda cubierto de sudor subiendo un puerto de las provincias vascongadas o del el Pais Vasco, como queráis. Arriba, tres mocetones, sentados a la sombra de un árbol observaban la escena.
-Mira, Pachi, un afilador. Y va cansado. Vamos a tomarle un poco el pelo.
Cuando el afilador corona el monte, se sienta para a descansar poniéndose a la sombra de otro árbol cercano.
El ... (ver texto completo)