Un año más llega la Navidad y como siempre repetimos costumbres. Se consume de forma desaforada, lo mismo alimentos que ropa y regalos. Como espectador crítico que soy, me duele en lo más profundo del alma tanto desmán. Oigo a los de siempre: “Luego dicen que no hay dinero”. Sí que hay dinero, pero está muy mal distribuido. Compra quien puede, pueden siempre los mismos. El que no tiene ha de prescindir de lo más elemental: comida y un lugar para dormir. ¿Es que tenemos pelo en el corazón? ¿Cómo podemos ... (ver texto completo)