Hola, José Luis. Un cordial saludo. Me has refrescado la memoria y haces mención a aquellos afiladores gallegos que alegraban el pueblo con su flauta de sonidos rápidos, graves y agudos, repetidos una y otra vez en las calles, así como sus gritos de “tijeras, navajas, cuchillos”. Venían empujando sus ruedas de pueblo en pueblo desde Galicia soportando el frío, el barro y el calor y, cuando eran solicitados por algún vecino, colocaban la correa, ponían el objeto en la piedra cilíndrica, movían la ... (ver texto completo)
La historia de los afiladores gallegos me trae a la memoria un chiste que viene a cuento (a ver si se anima un poco el foro que anda hoy un tanto decaído). No creo que lo haya enviado antes. Ah, sin ánimo de ofender, eh.
Resulta que por aquellas carreteras de antaño andaba una pareja de guardias civiles -como iban entonces- y ven venir a lo lejos a un afilador, al que paran con el ánimo de tomarle el pelo.
-Buenos días, buen hombre.
-Buenos días nos de Dios.
-Oiga, ¿es cierto que se pasan a ... (ver texto completo)
Resulta que por aquellas carreteras de antaño andaba una pareja de guardias civiles -como iban entonces- y ven venir a lo lejos a un afilador, al que paran con el ánimo de tomarle el pelo.
-Buenos días, buen hombre.
-Buenos días nos de Dios.
-Oiga, ¿es cierto que se pasan a ... (ver texto completo)