Día 22 de diciembre de 2009. En la ciudad en que vivo cae una lluvia no muy fuerte, pero lluvia continua. Lluvia, sin viento, que permite desplazarse cubriéndose de ella con un paraguas. Ese día se da un caso que conozco, que puede parecer trivial, pero que guardfa relación con lo que comenta el abuelo. Resulta que un niño, como otros, falta a clase. A la vuelta de vacaciones, el maestro, cumpliendo con su deber, le pide el justificante de la ausencia. A los pocos días, manuscrito por la madre: "Mi ... (ver texto completo)