Se han oído algunas voces en Cataluña que reclaman medidas del Gobierno para paliar el efecto sobre la industria textil española de un recrudecimiento de la competencia internacional. Otras voces más acordes con las exigencias de la creciente mundialización comercial lanzan ideas para fomentar la adaptación a un mercado más libre. No es sólo en el terreno textil en el que pueden distinguirse dos posturas ante el fenómeno chino: la de quienes alertan del “peligro amarillo” y la de quienes saludan ... (ver texto completo)