La Edad Media concluyó sin que se hubiera resuelto la adscripción de unos cuantos señoríos (Ayala, Aramayona, Orozco, Oñate) periféricos a una u otra de cada una de las tres formaciones territoriales mayores. El caso del señorío de Oñate resulta muy curioso, pues no se integró en provincia vasca alguna hasta 1.845, dependiendo directamente del Estado español, hasta esa fecha.