Ya, pero existimos un montón de gente, es mi caso, que consto en las estadísticas como católico pero que sin embargo soy ateo. Es curioso que cuando he intentado descatolizarme la iglesia sólo me ha puesto pegas y trámites burocráticos. Vivimos en una sociedad laica, quien quiera practicar “su rito“ que lo haga en privado y con dinero de su bolsillo.