En este
otoño, con las nuevas ordenanzas fiscales y los presupuestos del 2006, inicia su tercer curso el Gran Recaudador, Juan Alberto Belloch, quien anunció antes del
verano que en este próximo año no volverían a punzar al sufrido ciudadano-contribuyente, incumpliendo sus propias previsiones financieras, aquellas que ingeniaron para hacer creer que el
Ayuntamiento de
Zaragoza tenía una deuda inasumible.
Como idearon falsedades --era mentira que la situación no se pudiese controlar cómodamente--,
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