Si recordar es volver a vivir, esta estampa de la escuela donde nos comenzaban a desasnar, junto con el recuerdo de aquellas maestras que se mencionan, nos hace volver a la niñez. Entonces no nos quejábamos del frio, ni del humo del serrín- cuando había serrín para la estufa-. Las féminas tenían mas suerte que los varones porque llevaban una "rejilla" que previamente habían llenado de brasas en el hogar de su casa, y se la colocaban en los pies, pero nadie se murió de frio. Si la maestra nos daba ... (ver texto completo)