Una antigua canción que yo no recuerdo muy bien decia: "Al sol le llaman Loreeenzo y a la luuna Cataliina... Cuando Lorenzo se acuesta se levanta catalina...". No se seguir más.
Saludos Deza.
A tenor del bonito poema de Quevedo que cuelgas en el foro, no quiero que pase la ocasión sin enviar un pequeño apunte sobre su vida.
El primer fin de semana de Agosto se celebraron en Cetina los esponsales de Quevedo. El viernes, día uno, fueron las amonestaciones, el sábado la boda, y el Domingo la salida-huida- de Quevedo para Madrid, abandonando a su noble esposa Doña Esperanza de Mendoza.
Yo tuve la oportunidad de asistir, disfrazado de fraile, a aquel evento que fue un gran éxito tanto de ... (ver texto completo)
¿No te suena ese de ver la luna en el fondo de un pozo y tirarse a cogerla y ahogarse...?
Nunca vi llorar a la luna, ni tampoco vi ningún arco iris a su luz tendido.
Yo no quiero piratas ahogados
(De Ávila)
¿Y si llorara y llorara sin parar, hasta ahogar al pirata...?
"Luna lunera cascabelera ve y dile a mi amorcito por dios que me quiera, dile que no vivo de tanto padecer, dile que a mi lado debiera volver......"
Un abrazo.
Si yo fuera luna, castigaria al pirata con mi cara oculta, o siempre estaria de nueva o como mucho menguante.
Abuelo, por favor cuenta el final.
(desde Ávila)
Poema de Francisco de Quevedo y Villegas.

Después que te conocí,
Todas las cosas me sobran:
El Sol para tener día,
La luna para las sombras.
Por mi bien pueden tomar
Otro oficio las Auroras,
Que yo conozco una luz
Que sabe amanecer sombras. ... (ver texto completo)
Hay un cuento precioso donde se narra el poderío de la Luna que se título "El pirata que quiso capturar la luna", en el que se cuenta como un pirata egoísta y desalmado, después de haber robado todo lo que podía en la tierra, quiso poseer a la luna. Cada día de su vida, la amenazaba desde lo alto de una montaña y como no podía tenerla, decidió robar todo aquello que la luna quería. Encerró en la bodega de su galeón a los poetas que cantaban a la luna, a los enamorados que se paseaban con su luz, ... (ver texto completo)
Me ha divertido la travesura del abuelo de inflar los pollitos. ¡Menuda zalagarda! Te merecías la oración por pasivo. “Si es que tenéis cosas del demonio”..-decía mi abuela-.
En cuanto a lo de inflar ranas que comenta el comunicante de Avila, recuerdo a dos buenas piezas, amigos de la niñez, que iban con frecuencia a pescarlas para vendérselas a un señor del Barrioelolmo a quien le gustaban sus ancas. Este señor se las pagaba por el tamaño: las grandes a dos reales y las pequeñas a uno. Como casi ... (ver texto completo)
Muchas gracias por las explicaciones de los juegos, habría que proponer en los pueblos jornadas de juegos antiguos como estos divertidos, a la par de parcipitivos y económicos, ese del palillo ciego me le apunto.
Y abuelo eso de inflar pollitos nunca lo ví, en mi pueblo, inflaban ranas, si bien yo nunca lo hice. No me gustaba hacer esas cosas.
Un saludo, desde Ávila
Mi madre, tenía una nidada de pollitos en un cajón grande que generalmente se conseguía en el estanco. El tabaco de racionamiento venía a la Expendiduría de Deza de esta forma empaquetado para su transporte, uno a cada lado de los lomos de una mula o caballo. Lo traían desde Monteagudo.
Una vez hecha la composición de lugar, diré que los pollitos estaban allí recigiditos, generalmente al sol, con comidita y tan contentos ellos. La llueca no se metía dentro porque había poco espacio y podía darse ... (ver texto completo)
Aunque ya lo indico en mi relato, voy a ser más explícito acerca de ese juego:
El “palillo ciego” era un juego divertido. Entonces no conocíamos la Playstation, ni estos juegos modernos, y debíamos agudizar el ingenio para jugar con lo que podíamos. Ya sabes: las tabas, las cartetas, la estornija, el moscardón, la correa, las prendas, etc.
Este juego es parecido a la piñata, pero en vez de romper un cacharro lleno de dulces colgado de una cuerda, aunque las reglas eran similares, consistía en ... (ver texto completo)
Creo que el amigo pefeval ya nos cuenta, con detalle, el juego del palillo ciego en su bella narración de aquellos tiempos del pasado. Otro de los esparcimientos y que viene al caso por eso de taparse los ojos y que estaba de moda en los años 40 del siglo ya pasado, era uno al que llamábamos "el zapusqueto, tente en pie y estate quieto". Consistía en taparle a uno los ojos con un pañuelo, darle cuatro vueltas para desorientarlo y que tratara de localizarnos dando voces para que nos siguiera y golpes, ... (ver texto completo)
¡Me ha encantado la historia!, ahora por favor, cuentanos como se juega al palillo ciego.
Un saludo