La grajilla comunmente busca su comida en el suelo; pero a veces la consigue de los árboles frutales, comiéndose las cerezas, ciruelas, melocotones, peras y manzanas. Era temida en las huertas en tiempo de frutas. También come insectos y otros invertebrados, sobre todo saltamontes y semillas de la hierba y granos, desechos de comida humana en los vertederos de los pueblos etc.
Un abrazo.
Un abrazo.
En Deza anidaban en gran cantidad en las cárcavas de Antoñana y allí armaban un ruido ensordecedor cuando llegaban para alimentar a sus polluelos pues las había a miles, cuando los saltamontes eran millones. No sé si por causa de los insecticidas y herbicidas, el caso es que desaparecieron casi por completo y solamente quedan en le lugar media docena de ellas, con cuatro cuervos contados, testimonio de otras épocas en las que se multiplicaban a cientos.
Un abrazo.
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