Los aragoneses podemos presumir de lo que somos: de honrados, de ser buena gente, de hospitalarios, y por supuesto de solidarios (siempre lo hemos sido). Ante semejante expolio, también sacamos a relucir, otra gran virtud de nosotros: el amor propio y la defensa de lo nuestro. Creo que puede ser una buena enseñanza para otros.