Hace muchos años, el tió Luciano el Cachorro, estudioso y paciente investigador de la atmósfera en las tardes nubladas de verano, cuando tenía parva en la era, observaba el desarrollo y movimiento de las nubes y del viento, para tener conocimiento de lo que iba a suceder y, en caso de emergencia, recoger la parva antes que empezase a diluviar. Su oratoria la basaba en las lecturas de Cautelar- adjetivo preventivo que recomienda a la población tomar medidas cautelares ante las próximas tormentas-. ... (ver texto completo)