Miguel no tenía el más mínimo sentido de la diplomacia. Esto le costó la enemistad de mucha gente. La escasa habilidad a la hora de solicitar y casi exigir ayuda económica, hizo alejarse a muchos de sus allegados. Aunque dicen que Lorca lo rechazaba porque era un señorito andaluz, lo cierto es que no lo traga por sus exigencias, como en aquella ocasión en que le escribe para casi exigirle que se ocupe de su libro Perito en lunas y le dice “mi poesía tiene más cojones que la de la mayoría de los que ... (ver texto completo)