Había sitios en los que cuidar el agua se convertía en una odisea pues igual tenían que dormir en un saco de paja ocho días seguidos. En estos casos no estabas solo puesto que detrás o delante de tí habia otros que hacían lo mismo que tú: cuidar el agua según su incorporacíón al turno establecido. Esto pasaba en el Molino de la Vega y en el Tejar. Y posiblemente álguien nos pueda contar otros lugares y quizá pueda contarnos su esperiencias, también. Yo solo estuve cuidándola en "el coche las siete" ... (ver texto completo)