Los que no se aburren en Deza son la gente menuda que se la pasan todo en día y la noche en la calle. Bueno, lo que les queda de día pues suelen levantarse a las doce de la mañana. Todo el santo día están dando vueltas con las bicicletas, eso sí, sin arte ni control pues cada uno va a su aire sin respetar prioridades, direcciones, velocidad, peatones, derecha ni izquierda y nada de lo que huela a control pues hasta incluso por la noche circulan sin luces, sin el chaleco que es obligatorio y sin casco. ... (ver texto completo)