Mi padre en aquellos tiempos se tiraba casi todo el día trillando él mismo, pues cuando cogíamos la yunta los pequeños, se nos dormían las mulas y encima con tan poco peso, no se trillaba nada. Nada más hacer el relevo, daba el padre cuatro gritos y las mulas volaban. Como sabían ellas que trillaban con niños...El pobre padre tenía que volver la parva y encima sin descansar cogía el trillo. Encima era el que más madrugaba. Pobres hombres de entonces. Por no tener no tenían ni un día de vacaciones. ... (ver texto completo)