Tu chiste, García, me recuerda esta historia que me contó un jesuita hace muchos años:
Un afilador, gallego naturalmente, empujaba su rueda cubierto de sudor subiendo un puerto de las provincias vascongadas o del el Pais Vasco, como queráis. Arriba, tres mocetones, sentados a la sombra de un árbol observaban la escena.
-Mira, Pachi, un afilador. Y va cansado. Vamos a tomarle un poco el pelo.
Cuando el afilador corona el monte, se sienta para a descansar poniéndose a la sombra de otro árbol cercano.
El ... (ver texto completo)
Un afilador, gallego naturalmente, empujaba su rueda cubierto de sudor subiendo un puerto de las provincias vascongadas o del el Pais Vasco, como queráis. Arriba, tres mocetones, sentados a la sombra de un árbol observaban la escena.
-Mira, Pachi, un afilador. Y va cansado. Vamos a tomarle un poco el pelo.
Cuando el afilador corona el monte, se sienta para a descansar poniéndose a la sombra de otro árbol cercano.
El ... (ver texto completo)
Jo... con los valientes "gudaris". Lo que yo digo.