Soy Barbastrense, y estoy orgullosa de ello, ahora estudio fuera pero es imposible contener la sonrisa cuando veo el Pueyo,
señal inequívoca de que ya estoy en
casa. Sus
calles son diferentes a las de cualquier otro sitio, llenas de gente en cuanto hay tiempo de pasear por ellas, bañadas por el silencio cuando es necesario. Sus
rincones perfectos desde los que ver toda la ciudad (por que asi se denomina en el
escudo, CIUDAD)que muy pocos conocemos pero que disfrutamos siempre que podemos. Una vez
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