En primer lugar creo que firmar con el sobrenombre de "radicales placeños" sobra por completo, pues lo que menos necesitan las hermandades son radicales. Con los que ya tenemos gobernando -si se puede denominar así- nuestra nación es suficiente. Menos insultos y más asistencia a Misa, más formación (en todos los sentidos). Que más da si una Casa Hermandad es una cochera con ático o la otra una piscina cubierta o una imitación de hotel de escasa resonancia... Lo que de verdad nos tiene que preocupar ... (ver texto completo)