El otro día estuve en Sevilla y por primera vez visité esta Catedral tan maravillosa e inigualable, según he escuchado no tiene nada que envidiar a la de Notre Damme en París, y es que es una belleza de Catedral. Me subí a la Giralda, me apenó bastante ver como la gente que ha ido subiendo han tenido la poca verguenza de ir escribiendo sus nombres y rayando las paredes pero cuando llegué arriba y divisé Sevilla me encantó, pude reconocer incluso la campana que en su día perteneció a la parroquía ... (ver texto completo)