Monumentos hay en todas las ciudades del mundo y sin duda siempre habrá cosas mejorables para
Sevilla vistas en otras. Pero lo cierto, es que vivir en Sevilla es como estar en un cuento de hadas, nada vuelve a ser igual. Los realistas le encontrarán defectos, los idealistas, simplemente no querrán irse jamás. En Sevilla no importa el número de
museos ni el número de
exposiciones, lo que importa es la alegría de vivir y disfrutar de las cosas sencillas, de las personas, en un marco que no debe ser
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