Mañanas andaluzas, con luz resplandeciente,
donde el cambiante
otoño parece
primavera.
Mañanas que te invitan a tumbarte en
la era
gozando de la paz y el amor de su gente.
Mañanas de mi tierra, de un sol incandescente,
donde los hombres cantan, con mirada altanera,
la triste melodía de alguna petenera,
para expulsar del alma su tristeza latente.
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