Lo que cambia la vida en noventa minutos. A las 20:45 se veía una alegría en los rostros de los que me rodeaban impropia de los prolegómenos de un encuentro de la Selección. La ilusión contagiaba y todos nos creíamos que íbamos a pasar por encima de
Francia. La
Puerta del Sol, Colón, Hannover... Vibraba al grito de "A por ellos". Todos nos uníamos alrededor de un sueño. A las 22:45 caras largas, lamentos, lloros, pataletas... Al grito de "Ya lo decía yo, a
casa". A
toro pasado es fácil hacer leña
... (ver texto completo)