Mariano, al verlos, no sólo me hiciste "salivar", sino que recordé verlos en aquellas especies de bandejas (creo que les llamaban "fruteros"), colocados en los mesones que instalaban en el
salón de Juán Ramón, en cuanta
boda se celebraba. ¡Quien no disfrutó, especialmente de niño, de aquellos riquísimos dulces!... Y si no eras invitado a la boda, pues entonces te quedabas un buen rato en la
puerta del salón, para ver si algún
amigo te sacaba alguno... Parece que fué ayer cuando esto que recuerdo,
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