No creo haberme metido contra la libertad de expresión, tampoco se ni me importa lo que le gusta o deja de gustar a los demás, si me hace gracia que todo el mundo conozca mis gustos, que no siempre coinciden con la realidad tantas expresada por mis interlocutores, como tampoco creo que sea el lugar adecuado para para hacer yo una confesión de fé.
Enfin son tantas las incognitas que me invaden que lo único que me queda claro es que el reparto social está muy bien cunando se tocan los bienes materiales o inmateriales de los demás, pero amigo ¡cuando la borrica es la mía, eso es otro cantar!
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