Milagro de la licuefacción
La fama de que goza
san Jenaro se debe a un hecho, considerado "prodigio", que no milagro, por la
Iglesia, que se obra todos los años en Nápoles el 19 de septiembre, aniversario de su muerte. El hecho, que según la
tradición se produce desde hace 400 años, consistente en la licuefacción de la sangre del
santo.
Ese día, un sacerdote expone en el
altar de forma solemne, frente a una urna que contiene la cabeza del santo, una ampolla del tamaño aproximado de una pera
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