VELORIOS Y RONDAS
NOCTURNAS
El visitador Agustín Rubin de Zevallos, luego obispo de
Jaén entre 1780 y 1793, en su inspección a
Jimena, además de recordar que hay pena de excomunión a los que bailaren (hombres con mujeres) tanto de día como de
noche, y no sólo si se hace por la noche como se corría por el
pueblo, introduce otra admonición sobre una nueva
costumbre que dice se ha introducido en la villa, cual son los “velorios” o
reuniones nocturnas de mujeres en una
casa para realizar en compañía
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