Por fin los jóvenes españoles se han rebelado, era extraño, con la que está cayendo, que no se hubiesen manifestado de alguna manera, después de un
invierno duro, esos lunes de pasión después de un domingo sin futuro.
Se han manifestado en todos los lugares, en unos con mayor entusiasmo que en otros, en
Sevilla, en
Madrid en A Coruña, en
Barcelona, cientos, millares diría yo, defendiendo lo que consideraban suyo, algunos se han quedado roncos de tanto gritar lo que ellos creen que es justo.
En
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