No se por qué te pones tan melancólica a la vista de esa preciosa foto.
Una vez me preguntó un notario ¿de quién era ese chalet tan bonito?, cuando le contesté que, de todo el pueblo, enseguida lo comprendió, pero añadió que se tendrian que encontrar muy bien en él, tiene una estructura preciosa y unas vistas magníficas.
Para mí, contemnplar esta
foto, es evocar todo lo mencionado por Rafi..., agregándole el olor a
castañas asadas que casi siempre íbamos comiendo mientras caminábamos hacia el "bonito chalet". Recuerdo también esa fecha como el día que, si se podía (economicamente hablando), estrenábamos los abrigos largos; para las jovencitas ese detalle era muy significativo... ¡con qué emoción vivíamos las cosas simples y sencillas! Saludos