Encarnación Montilla vivía en una casita de la calle Cárcel, no recuerdo si era soltera o viuda, pero sí que vivía sola.
Su pequeño negocio consistia en vender petróleo, cigarrillos y carbón.
A la caída de la tarde de aquel frío invierno, Reme que era su sobrina, y yo, atravésabamos la diminuta puerta, nos sentábamos en unas sillas de enea alrededor de la mesa camilla y esperábamos impacientes que termminara su tarea, entonces entornaba la puerta y se producia aquella maravillosa litúrgia, exactamente
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Muy bonito relato.
yo recuerdo un cuento de mi abuela, en las
noches frías, oscuras, tristes, sentadas alrededor de la mesa camilla contandome cuentos, historias, canciones, retailas, etc.
Uno decía:
.-" Demonio vieja, ¿Que tienes?
.- Frio
.- Pues arrimate a la lumbre.
.-! No, que me va a morder el perro.!