A las seis de la tarde un rayo maldito nos ha partido el alma a todos. A partir de mañana en
Vilches nunca amanecerá igual. Tu vida, tu fuerza, tu coraje han sido (han sido no, es, porque me niego a admitir la mayor de las injusticias) el motor de tus padres, de tu hermana, de tus
amigos, del Cerrillo, del
pueblo entero. Donde estés vas a seguir haciendo
feliz, porque tú,
amigo, no sabes hacer otra cosa. Allí sonará contundente, dulce, armónica, emotiva, brava, inmensa, tu querida guitarra. Siempre
... (ver texto completo)