Había una vez un muchacho que vivía en una casa grande sobre una colina. Amaba a los perros y a los caballos, los autos deportivos y la música. Trepaba a los arboles e iba a nadar, jugaba al fútbol y admiraba a las chicas guapas. De no ser porque debía limpiar y ordenar su habitación, su vida era agradable. Un día el joven le dijo a Dios: He estado pensando y ya se que quiero para mi cuando sea mayor. ¿Que es lo que deseas? , le pregunto Dios. Quiero vivir en una mansión con un gran porche y un jardín ... (ver texto completo)