Bella poesía, y sentimientos dormidos, si, preciosa.
¡Qué pena!, que no supiese yo tocar esa guitarra y susurrar un bello fandango.
Una de las cosas que le falta a
Huelva, soy yo, claro que sin importancia, pero como quisiera estar allí, pués pienso humildemente que aunque no sea necesaria, le falto.
Ausente.