Queridos hermanos de la Hermandad de la Virgen de la Cinta y fieles todos. En la línea del horizonte, donde el cielo parece juntarse con la tierra, lejana y rosa vio el poeta, desde su Moguer natal, a Huelva, la ciudad en la que muchos de los aquí presentes hemos nacido. Y los onubenses que, por diversos avatares de la vida, vivimosen otros puntos de la geografía española sentimos esa lejanía. Añoramos el pasear por las calles de la vieja Onuba. Con nostalgia recordamos nuestros juegos infantiles ... (ver texto completo)