Gracias
amiga Rubí por tener tanta delicadeza, pues, a pesar de pasar sin calma, no hiciste ni pizca de ruido, ya que, de haberlo hecho seguro que no hubiese cogido yo el sueño, pues esa, más o menos, fueron las horas en la que me adentraba yo a la piltra.
Bueno amiga Pepi, no se yo si tengo la palabra adecuada en los momentos oportunos, pero como soy un solete, te diré que viniendo de una hermosura como tú es de agradecer tan amigable palabra.
Charo, así puedo tener la certeza de que la amiga
... (ver texto completo)