Lo que sois, arribeños, unos sinvengúenzas, no conoceis la palabra respeto y mucho menos la de hermandad. Una hermandad que lo que intenta es ensuciar a la otra o impedir a la otra que salga con sus cirios por el simple echo de que son colorados es no tener vergúenza, ni mucho menos ser una hermandad, lo que teneis que hacer es respetar las costumbres de la otra hermandad y dedicaros a lo vuestro. Sois tan malos y tan repugnantes que no soportais que otra hermandad vaya preparada con sus cosas y ... (ver texto completo)