He conocido
Mazagón desde mi niñez, mis padres compraron una
casa en el año 1966, he disfrutado con mi
familia esa maravillosa
playa cuando practicamente no existían muchas urbanizaciones y se construía poquísimo, era una playa inmensa y muy familiar donde casi todos los vecinos nos conocíamos, frente a nuestra casa, hubo durante muchos años un
barco hundido, en el que cuando bajaba la marea y salía a flote, los niños nos hacíamos
fotos y jugábamos a los piratas. Recuerdo el
cine de
verano, la oficina
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