Soy una vieja rociera, que no olvida sus
felices viajes al Rocio, con la Hermandad de
Sevilla, hace muchos años, y llevo a La Blanca Paloma en mi pecho y mi corazon siempre. Hace casi cuarenta y cinco años ya, mi marido y yo nos casamos en la antigua
ermita, y La Señora nos esta dando un matrimonio muy
feliz. Por vivir en U.S.A, no podemos ir tan amenudo como quisieramos a ver a Nuestra Blanca Paloma.
¡Viva la
Virgen del Rocio! ¡Viva Ella!