Para mantener una verdadera amistad con ciertas personas hay que tener presente la cuestión de las distancias...
Tienes que estar a un centímetro de su corazón, pero a kilómetros de su libertad.
HISTORIAS DE UN PEQUEÑO SOÑADOR UN SABIO CONSEJO

Hoy llegué a casa queriendo descansar, me sentía estresado, los problemas de escuela y las responsabilidades del hogar me tenían a punto de estallar.
El abuelo nos visitaba ese día, tal y como lo venía haciendo desde hace mucho tiempo, el cual se había puesto por meta visitarnos una vez por mes.
- ¡Hola abuelo!
Le dije mientras lo abrazaba
- ¿Que tienes? te noto enfadado y diría yo un poco asta molesto
Pregunto
-Me siento molesto y estresado ... (ver texto completo)
Aprendí de la vida: que por cada puesta de sol, hay un día que surge; por cada sueño que termina, hay uno que nace; por cada puerta que se cierra se abre una; por cada amor que termina, otro comienza; para cada fin hay un nuevo comienzo; para cada salida hay una llegada. Por cada derrota hay una revancha. Nada se termina mientras haya vida.
Hoy día la gente conoce el precio de todo, pero no sabe el valor de nada.
Buenos días foreros-as... ¡Feliz Sabado!
Aprendí que... No tengo que hacer daño para enseñar, ni tengo que ser herida para aprender....
La vida tiene dos reglas: la primera es nunca rendirse. La segunda es nunca olvidar la primera.
Tan absurdo y fugaz es nuestro paso por el mundo; que sólo me deja tranquila el saber que he sido auténtica y que he logrado ser lo más parecida a mí misma que he podido.
El cerezo o sakura es el árbol más emblemático de Japón.
Entre otras cosas, simboliza la belleza efímera y la fugacidad de la vida, ya que al poco tiempo de florecer sus pétalos caen suavemente.
Así, nos recuerdan que la felicidad apenas dura unos instantes y cuán importante es entonces valorar el presente.
Hola María, ¿Como estaís por ahí con el virus, has estado de vacaciones? por aquí hasta ahora todo bien... besillos.
La carta que Julia Conesa (Trece Rosas) escribió horas antes de ser fusilada: "Muero como debe de morir una inocente"
Se cumplen 81 años del asesinato de las Trece Rosas, mujeres muy jóvenes que fueron fusiladas por el régimen franquista acusadas de ser "responsables de un delito de adhesión a la rebelión".

Sucedió en agosto de 1939. Horas antes de su ejecución, Julia Conesa Conesa, conocida por ser miembro del colectivo de las Trece Rosas, envió a su madre la carta más dura que habría escrito hasta la fecha: "Madre, hermanos, con todo el cariño... Os pido que no me lloréis un día. Me matan inocente, pero muero como debe de morir una inocente. Madre, madrecita, me voy a unir con mi hermana y papá al otro mundo".

Ese mismo día, Julia fue asesinada por el régimen franquista. Fue condenada a pena de muerte por un tribunal militar poco después de terminar la Guerra Civil. Su 'delito', como el de la mitad de sus compañeras, fue asociarse a las Juventudes Socialistas Unificadas. Dos días antes del fatal destino, el 3 de agosto, el Consejo Permanente de Guerra las sentenció a morir como "responsables de un delito de adhesión a la rebelión".

Julia fue detenida en mayo de 1939. Había sido denunciada por un amigo de su por entonces novio, y las tropas franquistas la detuvieron mientras cosía en su casa; su ocupación, más allá de plantar cara al régimen fascista con organizaciones declaradas clandestinas, era la de modista. Tres meses después, en la madrugada del 5 de agosto, fue asesinada junto a sus compañeras en la tapia este del cementerio de la Almudena, espacio que lucha por no olvidar sus nombres.

Cuenta Constanza Paje, sobrina nieta de Julia que años después desveló el contenido de aquella carta que la joven mandó a su madre poco antes de morir, que cuando sus familiares iban a verla a prisión ella "estaba demacrada, pálida, ojerosa; estaba enferma", pero decía que "estaba bien, que cantaba, reía y bailaba". No podía estarlo, pero Julia lo hacía para animar a su madre, que entonces se hallaba enferma y no podía visitar a su hija en la prisión.

Finalmente, la madre de Julia pudo acudir a la cárcel, no sólo para ver a su hija, sino también para "llevarle a Franco una solicitud de indulto". Unas 40 mujeres habían firmado una petición en la que se rogaba el perdón para la integrante de las 'Trece Rosas'. Llegó tarde. Julia ya había sido fusilada, y el último contacto que había tenido con ella fue aquella misiva que funcionó a modo de sentencia y de pronta despedida.

La suerte quiso, al menos, que esa carta que la familia ha guardado como un tesoro décadas después pudiese llegar a manos de la madre de Julia. Así se lo contaron a Constanza: "Las cartas pasaban primero una censura previa, pero algunas comunicaciones llegaban a su madre y a su hermana a través de cartas que escribía en un papel muy rudimentario en el dobladillo de la ropa que sacaban de la cárcel". Aquello tenía una intención clara, cumplir el último deseo de Julia: "Que mi nombre no se borre de la historia". ... (ver texto completo)
¡CERVANTES!

SABIO... DON MIGUEL DE CERVANTES.......

" Querido Sancho: Compruebo con pesar, como los palacios son ocupados por gañanes y las chozas por sabios. Nunca fui defensor de los reyes, pero peores son los que engañan al pueblo con trucos y mentiras, prometiendo lo que saben que nunca le darán. País este, amado Sancho, que destrona reyes y corona piratas, pensando que el oro del rey será repartido entre el pueblo, sin saber que los piratas solo reparten entre piratas..." (Miguel de Cervantes ... (ver texto completo)
Buenas noches Antonia que descanses. Un abrazo
Buenas noches Sensi, hasta mañana, besillos!
Mucho amor encuentro en estas fotos. Me gusta.
Desde Valencia.., gracias. Antonio Bandín.
El cojo y el ciego

“Hubo una vez un cojo y un ciego que iban paseando juntos cuando se encontraron un río, el cual ambos debían cruzar. El cojo le dijo al ciego que él no podría llegar a la otra orilla, a lo que el ciego respondió que él sí podría pasar pero ante su falta de visión podría resbalar.

Ante ello, se les ocurrió una gran idea: el hombre ciego sería quien llevaría la marcha y sostendría a ambos con sus piernas, mientras que el hombre cojo sería los ojos de ambos y podría guiar a ... (ver texto completo)