Buenas tardes alicuneros. Saludo por si alguien se le ocurre leerme.
Las luces se han apagado y la
Navidad se ha desvanecido, dejando tras de sí una estela de
niebla espesa y persistente.
Al menos aquí, en Catalunya, el
invierno parece haberlo engullido todo.
Desde mi
balcón, el horizonte en la
terraza con este tiempo, envuelto en frío, mientras la voz rasgada de Bob Dylan llena el silencio. Porque a Dylan, seamos sinceros, solo se le puede escuchar verdaderamente en soledad, cuando la melancolía
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