Durante años, una dulce ancianita francesa atendía su pequeña
tienda en un tranquilo
pueblo. Todo transcurría en calma… hasta que un enorme supermercado abrió justo enfrente.
Sin perder tiempo, el supermercado colocó un gran
cartel:
Mantequilla – 10 euros.
La señora, nada intimidada, respondió colocando su propio cartel:
Mantequilla – 9 euros.
Al día siguiente, el supermercado contraatacó:
Mantequilla – 8 euros.
La anciana volvió a ajustar su precio:
Mantequilla – 7 euros.
Y así siguió la
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