Hace unos meses leí en la prensa un reportaje sobre una iniciativa que había ayudado a salvar a un
pueblo de
Teruel de la desaparición como tal. Era un pueblo, como tantos otros de
Aragón, las dos castillas,
Andalucía, etc., amenazado por la despoblación. Las pocas
familias que quedaban se agarraban al escaso trabajo existente, pero no podían evitar que algunos de sus miembros jóvenes se marchasen a
Zaragoza o a
Cataluña buscando otro futuro mejor. Ante esta situación, las mujeres, que estaban en
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